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Holocracia: liderar sin mandar

La holocracia es un sistema de gobierno donde la autoridad y la toma de decisiones se colocan sobre los hombros de equipos autoorganizados en lugar de gerentes y «jefes».

Tiempo de lectura: 5 minutos

¿Está familiarizado con la holocracia? Probablemente se lo hayas oído decir a un colega o tal vez lo hayas leído en Internet. La holocracia es un sistema de gobierno donde la autoridad y la toma de decisiones se colocan sobre los hombros de equipos autoorganizados en lugar de gerentes y «jefes».

Honestamente, este sistema no es del agrado de todos. Y muchas organizaciones aún no están familiarizadas con sus conceptos. En esta publicación, hablaremos sobre los conceptos básicos de la holocracia, algunos de sus conceptos erróneos comunes y sus competencias.

Autoorganización: la tendencia del siglo XXI

Hoy en día, muchas grandes organizaciones optan por la autoorganización. ¿Por qué? Según diversos estudios, las estructuras de autogestión son más adaptables, ágiles, eficientes, motivadoras y productivas en comparación con el liderazgo rígido de estilo piramidal.

También es una forma probada de manejar a los Millennials, una generación de trabajadores que ha crecido entendiendo que la influencia no se basa únicamente en la posición, sino también en la contribución y la reputación. Contrariamente a lo que la mayoría de la gente cree, la holocracia no descarta la necesidad de contar con gerentes y jefes (aunque sus roles serán significativamente “hundidos”). En cambio, fomenta la colaboración y la interdependencia.

Comprender la holocracia a través de los ojos de la naturaleza

La holocracia no es un sistema nuevo. En realidad, es un orden antiguo que existe en la naturaleza desde el principio de los tiempos. Es una gran fuerza impulsora que pone el mundo aparentemente caótico de insectos, plantas y animales en una esfera perfecta.

Mira los árboles, por ejemplo. ¿Puedes ver una «cadena de mando» que le diga a cada semilla dónde, cómo y cuándo crecer? ¿Qué hay de los insectos? ¿Los peces? ¿Las aves? Nada. Cada elemento desempeña sus funciones de la mejor manera posible mientras depende de los demás para las cosas que no pueden controlar, y todos contribuyen continuamente al beneficio de la totalidad.

De eso trata la autogestión.

Conceptos erróneos comunes de la holocracia

La autoorganización está plagada de muchos conceptos erróneos. En esta sección, hablaremos de algunos de ellos en un esfuerzo por aclarar dudas y arrojar más luz sobre el tema.

Todavía está en su fase Beta

Muchos líderes creen que la autogestión todavía es experimental. Esto no es verdad. La autoorganización no es un sistema nuevo que sea propenso a «errores» y problemas. Considera los siguientes ejemplos:

  • Los tejidos Gore-Tex son fabricados por W. L. Gore. Desde su fundación en 1950, la empresa ha estado utilizando la holocracia en la gestión de sus empleados y negocios.
  • Whole Foods es una empresa de 60.000 personas y tiene más de 300 tiendas repartidas por todo el mundo. Lo creas o no, cada tienda de la red opera en unidades autogestionadas: una para producción, otra para mariscos y otra para caja.
  • Fundada en 1972, la Orquesta de Cámara de Orpheus es una de las mejores orquestas del mundo. ¿Sabes qué es aún más sorprendente? Esta orquesta no tiene director. Todas las decisiones las toma el grupo, desde elegir una pieza y decidir cómo tocarla hasta reclutar nuevos miembros.

Si la autogestión está en versión beta, ¿por qué estas organizaciones continúan prosperando hoy en día?

No es más que empoderamiento

¿Lo es? En la autogestión, el empoderamiento no se basa en la misericordia y la buena voluntad del líder. En cambio, está entretejido en la estructura misma del sistema, desde su estructura y procesos hasta sus prácticas.

Cada miembro del grupo tiene su propio poder. ¡Y con ella también viene la responsabilidad! Aquellos que cometieron errores ya no pueden culpar ni resentirse. No se trata solo de un liderazgo ilustrado. ¿Por qué? Porque todos son poderosos y nadie es impotente.

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Entonces ¿todos somos iguales?

Lamentablemente no. Pero no lo malinterpretes. En el concepto de autogestión, la interdependencia no resuelve ni resolverá el problema de la desigualdad de poder. En cambio, ¡lo trasciende!

En lugar de preocuparte por cómo poder fomentar la igualdad de poder en la organización, piensa en esto: ¿Cómo puedo hacer que cada miembro de mi equipo sea poderoso? Recuerda, la holocracia se basa en la interconexión. Frederic Laloux lo describe perfectamente de esta manera:

La metáfora de la naturaleza como un sistema complejo y autoorganizado puede adaptarse mucho mejor a esta paradoja. En un ecosistema, los organismos interconectados prosperan sin que uno tenga poder sobre otro.

Un helecho o un hongo pueden expresar toda su personalidad sin llegar tan lejos en el cielo como el árbol al lado del cual crece.

A través de una compleja colaboración que implica intercambios de nutrientes, humedad y sombra, el hongo, el helecho y el árbol no compiten, sino que cooperan para convertirse en la versión más grande y saludable de sí mismos«.

La conclusión es la siguiente: no te molestes en hacer que todos sean iguales. En su lugar, permite que cada miembro de la organización se convierta en la versión más fuerte de sí mismo brindándoles constantemente oportunidades para usar y desarrollar sus habilidades y talentos.

Dado que todos actúan de forma interdependiente, no hay necesidad de gestión ni liderazgo.

Realmente no. La holocracia es más que eso. Aunque las interconexiones, la interdependencia, la colaboración y la evolución continua son las señas de identidad de la autogestión, aún se necesitan estructuras dinámicas. Las estructuras no necesitan ser rígidas.

Deben poder aparecer y desaparecer en función de las necesidades de una organización. Al igual que otros tipos de sistemas de gestión, los conceptos básicos como la planificación, la evaluación y el control todavía existen en la holocracia. La única diferencia es que estas tareas ya no son manejadas por roles de administración dedicados.

Competencias de la autoorganización

¿Estás preparado para adaptar la holocracia en tu negocio? Antes de hacerlo, asegúrate de que tú y cada miembro de la organización posean estas competencias. Estos atributos no solo son importantes, son críticos.

  1. Sentido común e iniciativa. ¿Están tus colegas dispuestos a hablar cuando sea necesario? ¿O esperan tu señal de inicio antes de hacer algo por su cuenta? Los empleados que están dispuestos a tomar la iniciativa y actuar son catalizadores de un cambio positivo.
  2. No hay brecha en el poder. Como se mencionó en las secciones anteriores, es difícil fomentar la igualdad de poder. Siempre habrá uno o dos que se destacarán y serán percibidos como «poderosos» incluso en entornos interdependientes. ¿Sabes lo genial de esto? El poder o la credibilidad en las organizaciones autogestionadas no proviene del mando o rango, sino de la confianza, la experiencia y la comunicación. Los autogestores ideales son aquellos que saben cómo “conectar” con cada miembro del equipo sin importar su estatus o posición.
  3. Tolerancia al caos. Las organizaciones autogestionadas pueden ser muy caóticas (al menos al principio) ya que cada miembro asume un nuevo rol que desempeñar. Bueno, la holocracia no es tan simple como llamar a tu jefe y tirar todo (problemas, solicitudes, etc.) a sus pies.
  4. Conciencia. Como dice Dourg Kirkpatrick, «la conciencia da lugar a la conciencia y la presencia, y es la fuente de confianza en la capacidad de uno para hacer las cosas, incluso frente a la adversidad«. Trabajar en un entorno interdependiente requiere mucha energía para cumplir con el rol de manera consistente y efectiva.
  5. Deseo de contribuir. No hay lugar para individuos egoístas en la holocracia y las empresas autogestionadas. Cada miembro de la organización debe estar dispuesto a contribuir libremente con cualquier información relevante que tenga.
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