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Gracias IA, pero la decisión final será nuestra

¿Cómo afectará la IA a los departamentos de Recursos Humanos? ¿Serán robots los encargados de contratar y gestionar el talento en las empresas?

Tiempo de lectura: 3 minutos

Según un informe publicado por el Instituto Global Mckinsey, el 50% de todas las tareas que realizamos en la actualidad en nuestro entorno laboral serán robotizadas en 2055. Además, según la misma fuente, entre 400 y 800 millones de personas podrán perder sus empleos (tal y como los entendemos hoy) en el año 2030. Todo ello será a consecuencia de los avances en Inteligencia Artificial (IA).

Observando qué tipo de actividades realizamos en nuestros trabajos, en cualquiera de los sectores de actividad económica, esta afirmación es bastante evidente. Especialmente para aquellas acciones que no requieran, o requieran poco uso, de cualidades humanas. Es decir, la empatía, la intuición, o la inteligencia emocional, por citar sólo algunas. Pero ¿qué hay de aquellos empleos que basen su actividad en las relaciones sociales?

El futuro de la IA y la robótica

Siguiendo con esta línea, el doctor Kai-Fu Lee, experto en Inteligencia Artificial, lo tiene claro. Cada trabajo que tome menos de 5 segundos para pensar, será realizado por robots a base de IA.

Cuando me paro a pensar sobre cómo será el futuro de mi profesión, la consultoría de búsqueda y selección de mandos intermedios y directivos, me cuesta imaginar a un autómata tomando la decisión final. ¿Cómo podrá la IA seleccionar al mejor candidato, de entre 3 finalistas, para ocupar una posición de CTO o CIO en una compañía?

Existen cualidades humanas que difícilmente pueden ser medidas directamente por un algoritmo, al menos hoy en día. Algunas de ellas son la inteligencia social, la escucha activa o la flexibilidad cultural, entre otras. Esto me lleva a pensar que ni siquiera las mejores herramientas de IA deberían ser utilizadas por sí solas para tomar decisiones de este tipo. Además, deberían usarse con prudencia y siempre bajo supervisión humana.

Por otro lado, no cabe duda de que las máquinas son capaces de calcular o realizar tareas de una forma más ágil que nosotros. Lo cual, sin duda, nos ayudará a los profesionales de mi área en diferentes partes de un proceso de selección. Como, por ejemplo, en la búsqueda de candidatos con un perfil particular en diferentes plataformas o en la automatización de mensajes de primer contacto a candidatos válidos.

En este tipo de tareas no podemos, ni debemos competir con la tecnología. En este sentido, la IA es mucho más eficiente, rápida y acertada de lo que nosotros podríamos llegar a ser.  Por ello, la tecnología debe verse como un facilitador de nuestro trabajo, pero en ningún caso como un sustituto natural de nuestra profesión.

A modo de conclusión…

Las emociones son algo genuino y propio de los humanos. Las emociones son las que nos diferencian, al menos hoy en día, de un algoritmo capaz de procesar una cantidad ingente de datos en una fracción de segundo.

La tecnología nos ayuda mucho, sin duda, en los procesos de selección. Sin embargo, la decisión final debe de contener otro tipo de habilidades. Me refiero, por ejemplo, a nuestra capacidad para manejar las emociones y analizar el contexto de las situaciones que sólo nosotros poseemos. Por lo tanto, gracias IA pero la decisión final, en este caso, será nuestra.


  

José Barrajón
Manager Information Technology en Spring Professional

 

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